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Mostrando entradas de mayo, 2009

Mujeres

--- Estereotipo de las mujeres cada vez más delgadas y más arregladas. “Ser mujer es peor que ser granjero; hay tanta recolección y fumigación de cultivos: depilar las piernas con cera, afeitar las axilas, depilar las cejas, frotar los pies con piedra pómez, exfoliar e hidratar la piel, limpiar las manchas, teñir las raíces, pintas las pestañas, limar las uñas, masajear la celulitis, ejercitar los músculos del estómago. Todo este conjunto de actividades resulta tan perentorio que con sólo olvidarlas unos cuantos días todo se marchita. A veces me pregunto cómo sería volver a la naturaleza: con barba y con un bigote estilo Dalí, con las cejas de Dennis Healey, cementerio de células cutáneas muertas en la cara, granos en erupción, uñas largas y enroscadas, ciega como un murciélago o como una vieja decrépita al no disponer de lentes de contacto, cuerpo fofo relleno de grasa bailando a tu alrededor. Uf, uf. ¿Es sorprendente que las mujeres no tengan confianza en sí mismas? DIARIO DE BRIDGE...

Parte de un Cuento

Para alegrarnos un poco el día he aquí un cuento que me pareció interesante y un poco sarcástico. Espero le encuentren el chiste. Al que le guste puede ver el resto de los demás en el libro de Julio Cortázar Historia de Cronopios y de Famas en: ETIQUETA Y RELACIONES Siempre me ha parecido que el rasgo distintivo de nuestra familia es el recato. Llevamos el pudor a extremos increíbles, tanto en nuestra manera de vestirnos y de comer como en la forma de expresarnos y de subir a los tranvías. Los sobrenombres, por ejemplo, que se adjudican tan desaprensivamente en el barrio del Pacífico, son para nosotros motivo de cuidado, de reflexión y hasta de inquietud. Nos parece que no se puede atribuir un apodo cualquiera a alguien que deberá absorberlo y sufrirlo como un atributo durante toda su vida. Las señoras de la calle Humbolt llaman Toto, Coco o Cacho a sus hijos, y Negra o Beba a las chicas, pero en nuestra familia ese tipo corriente de sobrenombre no existe, y mucho menos otros ...

Del NY TIMES

OAXACA, Mexico — Adela María Gutiérrez fell ill in the beginning of April with what she thought was a bad cold. She tried aspirin and antibiotics , bed rest and moist towels, but nothing brought down her soaring fever , reduced her aches and pains, or boosted her energy level. That delay in getting expert help may explain why Mrs. Gutiérrez, 39, a mother of daughters ages 10, 17 and 20, became Mexico’s first death from a new, virulent strain of influenza A(H1N1) . It may also suggest why this country’s death toll from the virus is higher than any other’s. “People wait too long to go to doctors,” said Dr. Marcelo Noguera, undersecretary of health for the state of Oaxaca. “That’s a problem here in Mexico,” he continued. “If we can treat a disease like this early, we can stay ahead.” There may well be other factors to explain why patients like Mrs. Gutiérrez, whose medical records show a desperate, belated scramble by doctors to keep her alive, are dying in Mexico at a higher rate ...