Parte de un Cuento

Para alegrarnos un poco el día he aquí un cuento que me pareció interesante y un poco sarcástico. Espero le encuentren el chiste.

Al que le guste puede ver el resto de los demás en el libro de Julio Cortázar Historia de Cronopios y de Famas en:


ETIQUETA Y RELACIONES

Siempre me ha parecido que el rasgo distintivo de nuestra familia es el recato. Llevamos el pudor a extremos increíbles, tanto en nuestra manera de vestirnos y de comer como en la forma de expresarnos y de subir a los tranvías. Los sobrenombres, por ejemplo, que se adjudican tan desaprensivamente en el barrio del Pacífico, son para nosotros motivo de cuidado, de reflexión y hasta de inquietud. Nos parece que no se puede atribuir un apodo cualquiera a alguien que deberá absorberlo y sufrirlo como un atributo durante toda su vida.

Las señoras de la calle Humbolt llaman Toto, Coco o Cacho a sus hijos, y Negra o Beba a las chicas, pero en nuestra familia ese tipo corriente de sobrenombre no existe, y mucho menos otros rebuscados y espamentosos como Chirola, Cachuzo o Matagatos, que abundan por el lado de Paraguay y Godoy Cruz. Como ejemplo del cuidado que tenemos en estas cosas bastará citar el caso de mi tía la segunda. Visiblemente dotada de un trasero de imponentes dimensiones, jamás nos hubiéramos permitido ceder a la fácil tentación de los sobrenombres habituales; así, en vez de darle el apodo brutal de Anfora Etrusca, estuvimos de acuerdo en el más decente y familiar de la Culona.

http://www4.loscuentos.net/cuentos/other/1/3/

Comentarios

  1. Adria se le olvida mencionar que en la cultura peruana, "La Culona" es igual a decir "La Potuda".

    Que potazo!! va caminando por ahí, por cierto...

    A mi, por ejemplo, me decían en la secundaria -y todavía mis compañeros de secu lo hacen- "Espútulo". Porque a mi novia de la época le decían "La Espátula", por flaca.

    Un saludo.

    LAC

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Si supieras

Mujeres

Una caja llena de amor